El Refugio, donde no había señal (y mejor así)
El último tramo es de ripio y la señal se corta justo cuando aparece la cabaña entre las lengas. Olía a leña antes de bajar del auto. El dueño nos recibió con un mate y una sola consigna: que la web se sintiera como entrar acá.
Tres días de trabajo con el río de fondo. Programábamos de mañana, cuando la luz entra de costado, y a la tarde caminábamos para pensar la estructura. La cabaña no necesitaba diez secciones: necesitaba respirar.
Terminamos con un sitio de una sola pantalla larga, galería que se carga sola a medida que bajás y un calendario de disponibilidad simple. Nada de ruido. Solo el lugar.
Por primera vez la cabaña se ve tan ella misma en una pantalla.